jueves, 5 de agosto de 2010

32 HORAS EN LISBOA .

Acabamos de llegar de un viaje excesivamente relámpago mi hijaza Dominique y el que os redacta estas sensaciones.
Posiblemente unos de los culpables sean Muñoz Molina y su libro Invierno en Lisboa , el jazz ,la arquitectura, el mestizaje y la gastronomía la por que elegimos democráticamente la ciudad de las siete colinas .
Treinta y dos horas no son nada en una ciudad tan atrayente como Lisboa. Cuando viajas, hay ciudades que sabes con seguridad que tienes que volver y otras que tienes que olvidar, LISBOA ES PARA VOLVER , ¡¡¡ nunca más en el caluroso mes de agosto !!!
Visitas ( obligadas) contra reloj y a pleno sol …. Pero valió la pena en todos los sentidos, disfrute de mi hija como hacía tiempo!!! ..
Las noches en el barrio alto de Lisboa probando los peores cubatas del mundo rodeado de callejuelas ambientadas con sabor alternativo (y a fado) serán inolvidables. Tiendas y galerías de arte abiertas hasta las tantas , mestizaje , tradición y vanguardia se dan la mano. Hay una zona que todo el mundo recomienda en Lisboa por su arquitectura (antiguas naves rehabilitadas)llamada Las Docas ( muelles) perfectamente ubicada debajo del puente 25 de abril diseñado por Ray M.Boynton. El espacio es todo un reclamo turístico, posiblemente por este motivo nos haya gustado menos , aunque reconozco que “papear” por la noche debajo del puente y rodeado de naves y muelles tiene su atracción. Los locales ( muchos) en plan de diseño son atrayentes y musicalmente mejor olvidarlos .
Vale la pena levantarse tempranito y meterte de lleno en el mercado municipal (no me acuerdo del nombre) darte una vuelta por los puestos y disfrutar de los olores y colores ¡!!! Hay que tomarse un café expreso a cincuenta céntimos.
Estuvimos viendo Lisboa de punta a punta desde el autobús turístico ( una horterada recomendable) Torre de Belén, el barrio de Alfama , Plaza del Comercio, Plaza del Rossio, la plaza del Marqués de Pombal ( por lo menos diez veces …. un agobio) etc etc …todo demasiado rápido , tenemos que volver.
Uno de los momentos más agradables fue cruzar en barco el río Tajo y meternos en una zona portuaria llamada CACILHAS (se pronuncia CASILLAS ¡!!) y descubrir un restaurante nada presuntuoso y desconocido por los “ guiris “ llamado ATIRA-TE ATRIO cocina autóctona rodeada de naves y muelles a 50 metros del Tajo y con vistas a las siete colinas y sus dos puentes …. El vasco de gama tiene una longitud de 17 km es toda una experiencia cruzarlo en coche (nosotros lo hicimos)
Mañana toca otra experiencia VER EN DIRECTO A MELISSA LAVEAUX (CASA ROJA DE SALOBREÑA)














1 comentario:

Javier dijo...

Enhorabuena Colin por tu visita a Lisboa con Dominique y lo bien que nos lo cuentas. Conozco Lisboa aunque en invierno y encuentro que es una ciudad encantadora. También he ido a cenar varias veces a la zona de las Docas, junto al Tajo y debajo del magnífico y ruidoso puente metálico que hay junto a los restaurantes. Me encanta el bacalao que preparan. Supongo que habrás subido en los tranvías que te llevan a las colinas y que son una reliquia. En fin, un bonito viaje y, como siempre, muy bien contado.
Un abrazo.
Javier